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Una mirada holísitica de la Firma Digital

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Simple o Avanzada? 3 Tips para elegir tu firma digital

En un mundo cada vez mas especializado poder distinguir cuál es la herramienta más precisa para la solución de un problema es un factor clave y determinante.

Nuestro invitado, Matías Jackson nos trae una guía para saber qué tipo de firma debemos utilizar para nuestros contratos y servicios digitales. Matías es abogado especializado en tecnologías, con mucha experiencia en el campo de las firmas e identidad digital.

Por Matias Jackson - https://mjackson.uy/

 

¿Qué deberíamos considerar para elegir entre una firma simple o una avanzada? En este post vamos a brindarte tres criterios para tomar esa decisión y así saber cuál usar en cada caso. Cuando hablamos de firmas en el mundo digital, se nos vienen a la cabeza un montón de variedades. Desde firmas escaneadas hasta cédulas de identidad con chips, pasando por contraseñas, tokens y escáneres de huellas dactilares. El abanico de posibilidades es amplio y esto nos puede llevar a dudas sobre el mejor camino a seguir a la hora de implementar un sistema de gestión de documentos o, simplemente, querer firmar un contrato entre varias partes. Hoy nos vamos a dedicar a brindar una serie de criterios para que tengas en cuenta al momento de ir por uno u otro sistema de firma. Vamos a ver diferentes variables a considerar que harán que en algunos casos nos inclinemos hacia el uso de firmas más seguras, como las avanzadas y en otros, hacia sistemas más ágiles, con firmas simples o comunes. Pero antes de ver las fortalezas y debilidades de cada una de ellas, veamos en qué se diferencian.

Firmas Simples y Avanzadas

Las leyes de firma electrónica suelen hacer una gran división entre firmas electrónicas avanzadas y simples. Las primeras son aquellas emitidas por prestadores de certificación acreditados, contando con detallados requisitos técnicos y altos niveles de responsabilidad. Lo que se busca con ellas es brindar todas las garantías que permitan identificar a la persona en el mundo digital. Mientras que esas firmas avanzadas se encuentran detalladamente reguladas, las firmas 'simples' o 'comunes' suelen tener un lugar secundario o residual. Sin embargo, esto no quiere decir que no tengan sus ventajas y resulten útiles para muchos ambientes y circunstancias. De hecho, son las que más veces utilizamos en nuestro día a día, cuando nos loqueamos en nuestras redes sociales, desbloqueamos el celular con la huella  o hacemos transacciones bancarias. Si bien es lógico que las leyes presten mucha atención a las firmas avanzadas, pues se les otorga mucha protección y garantías a los usuarios, las firmas simples no deben ser descartadas. Ellas pueden ser consideradas por empresas o particulares en busca de soluciones sencillas y rápidas para asociar documentos electrónicos a una persona, y que no necesiten altos estándares de protección. Pero entonces, ¿Qué factores deberíamos considerar para elegir usar una o la otra? Vamos a ver tres factores que consideramos claves al momento de decidirnos por el sistema a utilizar.

Seguridad

La clave detrás de toda la regulación de las firmas avanzadas radica en otorgarle altos niveles de seguridad. Las garantías y medidas de protección son implementados durante todo el proceso de creación de certificados, luego en su almacenamiento y hasta en los dispositivos utilizados para estampar las firmas. Todo ello se realiza siguiendo estándares internacionales que garanticen compatibilidades entre las normas y su correspondencia entre países. En cambio, las firmas electrónicas simples suelen utilizar medidas menos robustas que ofrecen menores garantías acerca de quién es la persona que queremos identificado. Este es el caso de certificados autogenerados o nombres de usuario y contraseñas, que pueden ser más fácilmente alterados o vulnerados, llevando a posibles fraudes o engaños. Es por ello que si lo que necesitamos son firmas robustas desde el punto de vista informático, la respuesta probablemente sea una firma avanzada. En ellas encontraremos garantías de integridad, autenticidad y no repudio que la hacen una opción segura y confiable.

Efectos Legales

Estos altos niveles de seguridad técnica vienen acompañados de importantes consecuencias para el mundo jurídico. Las leyes de firmas electrónicas otorgan a las firmas avanzadas valores jurídicos más altos, por ejemplo equiparándolas a documentos públicos o como si fueran firmadas delante de un notario. Es por ello que a los prestadores de certificación los podemos identificado como 'terceros de confianza', quienes dan fé de la persona que estampa su firma. En cambio, las firmas comunes obtienen su valor jurídico a partir de la voluntad de las partes que intervienen. Es decir, la fuente de su legitimidad vendrá dada por lo que las partes acuerdan entre sí, ya sea mediante contratos, términos y condiciones o la costumbre. Es por eso que si necesitamos que nuestros documentos tengan determinado valor legal, quizás debamos optar por una firma electrónica avanzada. A veces estas necesidades o requisitos pueden venir desde una ley específica, como por ejemplo, las leyes de facturación electrónica o salud digital que obligan que las firmas sean avanzadas y así asegurar la identidad de las personas.

Practicidad

Tener en cuenta la comodidad y facilidad al momento de la firma es el tercer elemento clave a considerar al momento de elegir. En este sentido, deberíamos analizar qué dispositivos se van a utilizar para firmar, el lugar físico en el que se encuentran las partes, y los costos de implementación de cada solución. En este tercer punto, las firmas simples tienen ventajas por su rapidez y sencillez de implementación. La falta de regulación específica hace que las posibilidades sean amplias y podamos valernos de ellas para cuestiones que no requieran de tanta seguridad técnica o legal. Además, cuentan con la ventaja de tener menor costo o, en algunos casos, ser gratis. Ya sea utilizando aplicacciones especialmente diseñadas para firmar documentos en línea, la interconexión mediante APIs o implementando sistemas internos propios de firma, podríamos decir que la imaginación es el límite.. Las firmas avanzadas, en cambio, tienen un costo asociado a la intervención de esos terceros de confianza que garanticen quiénes intervienen. Además, los dispositivos que se utilizan para estampar la firma pueden ser una barrera. Por ejemplo, en muchos casos se debe contar con drivers o puertos USB, dificultando la incorporación de este tipo de firmas cuando se quieren usar diferentes dispositivos. Para levantar estas barreras, muchos prestadores de firmas electrónicas avanzadas han incorporado en los últimos años firmas en la nube que permiten mayor dinamismo y compatibilidad.

Eligiendo ¿la mejor?

Seguridad, Legalidad y PracticidadEstos tres criterios deberían servirnos de guía para orientar nuestras decisiones sobre qué tipo de firma utilizar. A la hora de elegir entre usar una firma avanzada o una simple deberemos balancear qué niveles de seguridad requerimos, qué requisitos de legalidad debemos cumplir y qué tan sencillo debe ser el proceso de firma para los usuarios. No es posible, por tanto, decir que un tipo de firma sea mejor que otra. Cada una tiene sus fortalezas y sus debilidades que deberán ser analizadas por los encargados técnicos y jurídicos de cada proyecto. Pero el análisis no termina allí. Seguramente haya otros criterios que deberán ser introducidos a la ecuación atendiendo las circunstancias específicas de cada caso. Por ejemplo, el nivel de conocimiento tecnico de los firmantes, los costos asociados al proyecto, la incorporación de marcas de tiempo, o la creación de sistemas de identidad digital. Lo bueno es conocer las diferentes opciones y que ventajas nos ofrecen cada una de ellas. Es fundamental contar con herramientas lo suficientemente versátiles -como VaFirma- para adaptarse a las necesidades que tengamos frente a cada documento, formulario o contrato que vayamos a firmar.